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Durante nuestra reunión ordinaria del 3 de diciembre del 2014, el núcleo de la FTL Los Angeles reflexionó sobre la acción ejecutiva del Presidente Obama (20 de noviembre) en que prometió dar alivio a más o menos 48% de los indocumentados en el país al momento. Vimos la necesidad de responder en a lo menos cinco áreas.

Pastoral

Los/as pastores/as latinos/as estamos muy dispuestos/as a responder a situaciones y necesidades inmediatas. Si se presenta alguien a la iglesia con algo que se puede resolver al momento, tomamos acción. Nuestro reto es responder pastoralmente a las situaciones más complejas. La orden ejecutiva nos plantea la necesidad de una pastoral dispuesta a tratar ese tipo de situaciones. Habrán casos claros y para esos necesitamos capacidar a nuestra gente para completar la documentación indicada. Pero también habrán casos no tan claros y muchas personas que no van a calificar. Nuestra acción pastoral quedará demostrada en la medida que podamos responder a estas situaciones donde la respuesta no será ni inmediata, ni obvia, y que nos obligará a planificar para una acción más detallada.

Profética

Es claro que la orden libera a algunos y le complica la vida a los que no califican. Tenemos que dar testimonio público contra la injusticia de favorecer a ciertas personas, mientras se le niega la posibilidad a otras. Nuestra tarea no quedará completa hasta que se tome en cuenta a todos los indocumentados y se desarrolle una manera justa y factible para que trabajadores futuros puedan entrar legalmente al país.

Reflexión

Reconocemos que necesitamos más estudio sobre el tema de la migración. La mayoría de nosotros no conoce el impacto de leyes cambiantes en EEUU. Tampoco conocemos la situación de trabajadores migrantes alrededor del mundo. Para ser buenos agentes pastorales necesitamos estudiar, entender y luego responder.

Alianzas

Los presentes reconocimos que nos cuesta trabajar a lado de otros grupos que comparten la visión de una reforma migratoria, pero que defienden perspectivas no-bíblicas en otras áreas. Confesamos que necesitamos ser sabios para hacer alianzas estratégicas con personas y organizaciones que también desean una reforma, aun cuando no compartamos sus otros puntos de vista. Sabemos que esto será difícil en algunas situaciones, y que seremos criticados por algunos de nuestros hermanos. Pero reconocemos que la persona que decide ministrar en el mundo se “va a ensuciar” para poder servir eficazmente.

Capacitación                                                                                                                                    

Necesitamos capacitar nuestros líderes y nuestro pueblo para que llene bien la papelería, pero también que sepa ayudar a otros y asegurarse que sean pocos los estafados. También nos tenemos que capacitar nosotros mismos y buscar a expertos que nos ayuden a entender y responder adecuadamente.

Queremos:

Servir a los indocumentados, caminar con los que no califican, estudiar para entender, trabajar a lado que los buscan metas similares y a preparar a nuestro pueblo para que pueda recibir los beneficios de la propuesta del Presidente Obama.

 

Notas y reflexiones de:

Juan Francisco Martínez Guerra, coordinador

Núcleo Los Angeles

Fraternidad Teológica Latinoamericana

3 de diciembre del 2014

 

Border Agents Struggle To Keep Immigrants From Illegally Crossing AZ Border

Los cuarenta años del movimiento de Lausana

Samuel Escobar

Llevo unos sesenta de mis ochenta años conectado de alguna u otra forma con el movimiento evangélico a nivel mundial. En estas décadas al comienzo me tocó trabajar formando parte de la obra evangélica en el mundo universitario en toda América Latina. Ello me conectó con organizaciones misioneras, casas editoriales, organismos de cooperación y miles de personas. En los tres años en que dirigí los GBU de Canadá llegué también a conocer de cerca y por dentro el mundo de las organizaciones misioneras norteamericanas. Luego por veinte años estuve activo en la educación teológica en un Seminario que se precia de ser evangélico. Puedo decir con realismo y sin amargura que en cierto modo estoy al tanto de las grandezas y miserias de ese mundo evangélico. Y dentro de él me quiero quedar aunque conozco y respeto también otros ámbitos que forman parte del Cristianismo.

El movimiento de Lausana es una corriente singular dentro del mundo evangélico contemporáneo. Dentro de unos días se cumplen cuarenta años del Congreso Internacional de Evangelización Mundial que se llevó a cabo en la ciudad suiza de Lausana del 16 al 25 de julio de 1974. En el proceso de preparación del Congreso y durante el evento se forjó el famoso Pacto de Lausana y nació el movimiento del mismo nombre. En 2010 tuve el privilegio de participar con una treintena de evangélicos españoles en la conferencia Lausana III en Ciudad del Cabo, Sudáfrica y comprobar cómo lo que empezó en 1974 había crecido y se mantenía vigoroso. Hoy tenemos un Movimiento de Lausana en España.

He escrito varios trabajos sobre este tema en Protestante Digital y me gustaría evitar repeticiones innecesarias. Me he propuesto reflexionar sobre algunos puntos que me parece que explican que el movimiento de Lausana haya perdurado por cuatro décadas en este mundo evangélico, en el cual tantos movimientos con agendas y expectativas globales empiezan y al poco tiempo desaparecen sin pena ni gloria.

Un poco de historia

Después de la Segunda Guerra Mundial que terminó en 1945 se intensificó un ciclo de actividad intensa de evangelización y acción misionera desde lo que podemos describir como el sector evangélico del protestantismo mundial. Cincuenta años antes, en 1910 las grandes denominaciones protestantes habían convocado la famosa Conferencia Misionera de Edimburgo cuya intención era acelerar la evangelización mundial. “La evangelización del mundo en nuestra generación” fue el lema de algunos de sus organizadores más entusiastas. Pero apenas cuatro años más tarde se desató la Primera Guerra Mundial (1914-1918) en la cual nos encontramos capellanes protestantes y católicos europeos bendiciendo a las tropas en ambos bandos. Las iglesias establecidas y poderosas no habían podido hacer nada para evitar la carnicería brutal que fue esa guerra. Tampoco pudieron evitar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Las guerras trajeron una crisis de conciencia en el mundo cristiano que, unida a la difusión de una teología liberal, iba a producir entre los protestantes europeos y estadounidenses un desgaste del interés por la evangelización mundial. Si bien hubo un esfuerzo por unir a las iglesias en el servicio a las tremendas necesidades de la posguerra, el esfuerzo unificador fue perdiendo de vista la motivación misionera y la dimensión evangelizadora quedó postergada.

Fue en el sector evangélico, más apegado a la autoridad de la Biblia y al celo misionero, que se mantuvo el sentido de urgencia respecto a la responsabilidad evangelizadora de la iglesia. Después de la segunda guerra mundial los Estados Unidos pasaron a ser protagonistas destacados en la política mundial y también en la actividad misionera. Por una parte surgió la figura del evangelista Billy Graham, cuyas campañas atrajeron a miles de personas que habían perdido contacto con las iglesias y habían abandonado la fe cristiana. Por otra parte aparecieron nuevas organizaciones dedicadas a la actividad misionera en el mundo. Veinte años después, a mediados de la década de 1960, se organizaron congresos y conferencias para evaluar las realizaciones y promover nuevos avances. Es dentro de ese contexto que se puede entender que Billy Graham convocara a un Congreso Mundial de Evangelización en Berlín en 1966, un antecedente del congreso de Lausana.

Aquel año yo me encontraba estudiando en la Universidad Complutense de Madrid, y fui invitado a participar en Berlín. Quienes asistimos a ese Congreso recordamos algunas de sus notas distintivas: la convicción de que la actividad misionera tenía que contar con un respaldo teológico, la toma de conciencia del crecimiento acelerado del movimiento pentecostal en todo el mundo, cuyo carácter evangélico se aceptó, y la convicción de que había que buscar formas de cooperación y corregir el espíritu de competencia que dominaba la actividad misionera. Para mí en Berlín fueron decisivas las exposiciones bíblicas del pastor anglicano John Stott sobre la Gran Comisión. Destacó especialmente el texto en el Evangelio de Juan, donde Jesús había dicho “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Jn 21:20). Stott comentó: “Me atrevo a asegurar que aunque estas palabras representan la forma más simple de la gran comisión, son al mismo tiempo las que expresan mayor profundidad, las que nos redarguyen más poderosamente y también, por desgracia, las más olvidadas.” Así se resaltó no sólo un imperativo, sino también un modelo: misión a la manera de Jesús. Eso ponía el listón muy alto y obligaba a una revisión de los conceptos de “cruzada” y “conquista” que por entonces muchos evangélicos entusiastas usaban.

La revista Pensamiento Cristiano de Argentina publicó el texto de las exposiciones de Stott y luego José Grau las publicó como libro en 1973. Después de Berlín vinieron una serie de Congresos regionales en los cuales fue desarrollándose una visión renovada de la misión. Y así llegamos al Congreso de Lausana 1974 que derivó en ese movimiento que ha perdurado hasta hoy. ¿Por qué este movimiento ha conseguido perdurar? Propongo aquí cuatro claves que me han llamado la atención.

Un punto de partida entusiasta pero humilde

En el Congreso de Lausana hubo una atmósfera de entusiasmo por la tarea evangelizadora y de propuestas para avanzar en ella, pero también de realismo y hasta cierto punto de humildad, la cual no solía ser frecuente en el mundo de los ejecutivos de organizaciones evangélicas, particularmente en el mundo anglosajón. Repasando el Pacto de Lausana me han sorprendido de nuevo las varias notas de autocrítica y arrepentimiento que lo matizan. No hay espacio ni tiempo para todas pero cito aquí algunas:

Dice la Introducción del Pacto “Impulsados al arrepentimiento por nuestros fracasos, y desafiados por la inconclusa tarea de la evangelización, nos sentimos profundamente conmovidos por las cosas que Dios está haciendo en nuestros días.” Tuve el privilegio de ser parte del comité que redactó el Pacto y todavía recuerdo que había participantes que no querían que hubiera referencia a “nuestros fracasos”. Hubo también debate sobre el párrafo 1 que al final afirmaba: “Confesamos con vergüenza que a menudo hemos negado nuestro llamamiento y fallado en nuestra misión, conformándonos al mundo o separándonos de él.”

La nota de humildad que hace posible la autocrítica misionera aparece también en aspectos específicos como los referidos a la cultura, la falta de cooperación o el acomodamiento del mensaje. Así en el párrafo 10 se afirma: “Las misiones, con mucha frecuencia, han exportado una cultura extraña junto con el Evangelio, y las iglesias han estado más esclavizadas a la cultura que sometidas a las Escrituras.” En el párrafo 7 se admite: “Confesamos que nuestro testimonio ha estado a veces marcado por un individualismo pecaminoso y una duplicación innecesaria.” Luego en el párrafo 12: “Reconocemos que nosotros mismos no estamos inmunes a la mundanalidad en el pensamiento y en la acción, es decir, a una contemporización con el secularismo… en el deseo de asegurar una respuesta al evangelio, hemos acomodado nuestro mensaje, hemos manipulado a nuestros oyentes por medio de técnicas de presión y nos hemos preocupado demasiado de las estadísticas y hasta hemos sido deshonestos en el uso que hemos hecho de ellas. Todo esto es mundanal.”

Un propósito desprovisto de voluntad de poder eclesiástico

Lausana es un movimiento, no una institución. El genio de los organizadores fue el de convocar a personas de todo el mundo que tuvieran vocación evangelizadora, sin importar su afiliación denominacional, ni su posición en una jerarquía eclesiástica. El evangelicalismo de los organizadores era teológicamente articulado, y al mismo tiempo abierto y realista, sabiendo que el Protestantismo mundial está dividido en sectores muy diversos. Se puede decir de los auspiciadores y organizadores como Billy Graham, John Stott, Leighton Ford, el Obispo Jack Dain, el evangelista Paul Little, para mencionar a unos pocos, que tenían al mismo tiempo convicción evangélica y apertura por encima de criterios denominacionales o institucionales estrechos.

Tuve el privilegio de participar en la Comisión de programa y fui testigo de intentos de descalificación de algunos participantes y expositores por personas cuyo evangelicalismo era más bien cerrado, aislacionista y separatista, es decir de talante más cercano al fundamentalismo: “Si participa fulano, yo me salgo”. El genio de Lausana fue conseguir un consenso teológico amplio que está bien expresado en el Pacto.

Otro factor importante es que Lausana no amenaza a nadie. No es un grupo de poder interesado en la política institucional eclesiástica. No se arroga la representatividad de mayorías de iglesias o personas. Busca sobre todo el consenso y la cooperación en lo que concierne a la evangelización y la acción misionera, el estímulo mutuo y el apoyo efectivo.

Un redescubrimiento de la misión integral

Como es bien sabido, en Lausana 1974 la ponencia de René Padilla y la de este servidor causaron mucha polémica. En el caso de René porque partiendo del propio contenido del Evangelio hacía una crítica severa a la equiparación entre evangelio y cultura estadounidense o “American way of life” y proponía un regreso al contenido bíblico de la buena nueva del Evangelio. En mi caso porque proponía que en el proceso evangelizador se tomase en serio la búsqueda humana de libertad, justicia y realización.

En el proceso de congresos regionales que siguieron a Berlín 1966, en Europa, Asia, África y América Latina se había empezado a redescubrir la importancia de la dimensión social del Evangelio, con sentido de urgencia. Eso explica la receptividad que encontraron las ponencias de Padilla y la mía. Hubo presiones de sectores muy conservadores, principalmente de Estados Unidos, que querían que la misión se definiese principalmente como comunicación verbal del Evangelio a fin de obtener un rápido crecimiento numérico. Pero prevalecieron las voces que en los países y ambientes más diversos habían visto la necesidad de practicar una evangelización integral, a la manera de Jesús, con una presencia transformadora de la iglesia que respaldase la comunicación verbal del Evangelio.

El consenso está muy bien expresado en el párrafo 5 del Pacto de Lausana acerca de la responsabilidad social, en el cual se afirma entre otras cosas: “Expresamos además nuestro arrepentimiento, tanto por nuestra negligencia, como por haber concebido, a veces, la evangelización y la preocupación social como cosas que se excluyen mutuamente… Aunque la reconciliación con el hombre no es lo mismo que la reconciliación con Dios, ni el compromiso social es lo mismo que la evangelización, ni la liberación política es lo mismo que la salvación, no obstante afirmamos que la evangelización y la acción social y política son parte de nuestro deber cristiano. Ambas son expresiones necesarias de nuestra doctrina de Dios y del hombre, de nuestro amor al prójimo y de nuestra obediencia a Jesucristo. El mensaje de la salvación implica también un mensaje de juicio a toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos temer el denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan.”

Un renovado sentido de urgencia

El párrafo 9 del Pacto expresa bien la toma de conciencia del desafío misionero que teníamos por delante, y que iba acompañada de un reconocimiento de culpa: “Más de 2700 millones de personas, es decir, más de las dos terceras partes de la humanidad, no han sido evangelizadas todavía. Nos avergonzamos de que tantas personas hayan sido descuidadas; esto es un continuo reproche para nosotros y para toda la iglesia.” Aquí la mirada se dirigió al futuro con una agenda ambiciosa: “Hoy, sin embargo, hay muchas partes del mundo en que hay una receptividad sin precedentes frente al Señor Jesucristo. Estamos convencidos, de que es el momento en que las iglesias y las agencias para-eclesiásticas oren fervientemente, por la salvación de los inconversos, e inicien nuevos esfuerzos para realizar la evangelización del mundo.”

La agenda incluía la sugerencia de cambios de estrategia. En aquella década de 1970 había surgido, especialmente en África, el pedido de una “moratoria” en el envío de misioneros. El Pacto lo reconoce de esta manera: “Una reducción del número de misioneros y de fondos procedentes del exterior, puede ser a veces necesaria para facilitar, en un país evangelizado, el crecimiento de una iglesia nacional que tenga confianza en si misma, y para desplazar recursos a otras áreas no evangelizadas.” Luego reconociendo también la presencia creciente de misioneros de las iglesias jóvenes de Asia, África y América Latina, el Pacto propone: “Debe haber un libre intercambio de misioneros, de todos los continentes a todos los continentes, en un espíritu de servicio humilde. La meta debe ser, por todos los medios disponibles y en el más corto plazo posible, que toda persona tenga la oportunidad de escuchar, entender y recibir la Buena Nueva.”

Este renovado sentido de urgencia lleva a proponer un nuevo estilo de vida en unas líneas del Pacto que fueron muy debatidas antes de llegar al texto final. “No podemos esperar alcanzar esta meta sin sacrificio. Todos nos sentimos sacudidos por la pobreza de millones de personas y perturbados por las injusticias que la causan.” Varios líderes que tenían acceso al comité de redacción del Pacto insistían en que dejásemos fuera la expresión “perturbados por las injusticias que la causan.” Para ellos estaba bien que se hablase de la pobreza pero no que se la relacionase con la injusticia. El párrafo termina con una propuesta de cambio: “Los que vivimos en situaciones de riqueza aceptamos nuestro deber de desarrollar un estilo de vida simple a fin de contribuir más generosamente tanto a la ayuda material como a la evangelización.”

La idea de adopción de un estilo de vida sencillo fue también objeto de debate. Una dama muy importante, de cuyo nombre no quiero acordarme, comentó que estaba bien que un solterón como John Stott adoptase un estilo de vida sencillo pero que era inadmisible que se lo quisiese imponer a los demás. Somos muchos los que agradecemos el ejemplo de Stott que de manera explícita adoptó un estilo de vida sencillo. Así por ejemplo, todas las regalías que recibía por sus libros fueron destinados a un fondo para la producción de literatura cristiana y la formación de evangelistas y predicadores en países pobres.

Creo que si el movimiento de Lausana permanece guiado y motivado por estos principios que he destacado tiene futuro en el mundo y también en España. Porque estamos en tiempo de misión.

 

Samuel Escobar 2014

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La Fraternidad Teológica Latinoamericana, como movimiento evangélico cuya visión es que la iglesia latinoamericana fermente todas las áreas de la vida de nuestros pueblos como agentes del Reino de Dios y su justicia, recuerda y repudia los actos de injusticia y maldad cometidos el 26 de septiembre pasado, donde desaparecieron 43 estudiantes normalistas del poblado de Ayotzinapa, estado de Guerrero en México. Estos jóvenes fueron atacados por la policía local mientras ejercían su legítimo derecho a la protesta y a la manifestación, para luego ser entregados al grupo Guerreros Unidos, una organización criminal del estado de Guerrero, por órdenes expresas del ex-Alcalde del municipio de Iguala, José Luis Abarca. Hasta el momento, sus cuerpos no han sido localizados, y en su búsqueda se han encontrado diversas fosas clandestinas que han puesto al descubierto la magnitud de un problema estructural que evidencia la violencia institucional ejercida en México.

Estos actos, que deben ser comprendidos como crímenes de lesa humanidad y desaparición forzada de personas, comprometen a las autoridades ejecutivas y judiciales del Estado Mexicano.

El impacto internacional que ha tenido este caso exige no solo un acto de solidaridad, como la que ya se ha manifestado a escala nacional e internacional nunca antes vista en México, sino también un gesto de profunda reflexión y compromiso por parte de los y las creyentes de todas las Iglesias y movimientos cristianos, ya que este lamentable caso no es un hecho aislado en la historia reciente de los países latinoamericanos.

La redención de la dolida nación mexicana no admite postergación. Ante nosotros tenemos el kairós, el tiempo oportuno, el punto de quiebre cuando se define la dirección a tomar en la encrucijada por la que México está transitando, al igual que otros países latinoamericanos y caribeños. Por lo tanto, oramos y luchamos para redimir las estructuras opresivas, liberar de todo lo que maniata la vida digna de la ciudadanía, y hacerlo por vías no violentas, de la paz y la justicia.

Por esto, como movimiento cristiano-evangélico continental: 

  1. Nos solidarizamos con los familiares de los desaparecidos que con desesperación buscan a sus hijos, exigiendo que las autoridades mexicanas cumplan con su responsabilidad y actúen con prontitud, eficacia y total transparencia.
  1. Nos comprometemos al ejercicio de compasión que internaliza el profundo dolor de los padres y madres de los estudiantes, entendiendo que esto debe marcar un antes y un después en varias esferas, entre ellas, de la justicia.
  1. Hacemos un llamado a todos los y las creyentes, iglesias, organizaciones, instituciones educativas y núcleos locales informarse sobre la situación, difundir lo que sucede, orar al respecto, movilizarse como voz profética en sus comunidades y reflexionar bíblica y teológicamente sobre las implicancias del caso para todos los contextos latinoamericanos.

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Descarga Pronunciamiento FTL en PDF

 

 

 

LOGO2-banner-01En vista que los contextos van cambiando –desde el funcionamiento y pertinencia de los núcleos hasta las demandas por parte de las iglesias locales, de los contextos socio-culturales y de los espacios académicos- la Fraternidad Teológica Latinoamericana, lanza una nueva modalidad de participación y trabajo conjunto: los Grupos Temáticos.

Los GTs se focalizarán en la reflexión y producción en torno a una temática específica y estarán conformados por especialistas en el campo académico, práctico y operativo. La finalidad será la de proyectar y enriquecer las dinámicas de funcionamiento actuales en la iglesia y la sociedad.

Con esto, la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL) amplía sus campos de acción y ministerio, los cuales ya no tendrán fronteras geográficas, pues en gran parte se apoyarán de los medios de comunicación online. Cabe destacar que seguirán activos los núcleos locales como espacios de reflexión teológica vinculados a la vida de cada creyente, siempre en diálogo con las iglesias locales y los centros de estudio y producción teológica y académica en general. Los GTs serán otra forma de participar activamente con la FTL.

Los objetivos de los Grupos Temáticos son:

  • Construir una nueva instancia de reflexión y producción en el seno de la FTL.
  • Habilitar espacios alternativos de participación para nuevos miembros.
  • Profundizar la reflexión y producción en torno a temáticas pertinentes a la identidad de la FTL.
  • Enriquecer el trabajo con los núcleos e iglesias locales.
  • Fomentar la producción académica, artística, literaria y científica a través de la convocatoria de profesionales y especialistas.
  • Facilitar la publicación y difusión de la producción de los GT.

Se pretende que las vocaciones e intereses a lo largo y ancho del continente americano –e incluso, en otras latitudes- se agrupen sin importar las fronteras. Por el momento, la FTL tiene disponibles nueve Grupos Temáticos activos:

  1. Inmigración.
  2. Niñez y Juventudes.
  3. Religión, Política e Incidencia Pública.
  4. Educación.
  5. Convivencia ecológica.
  6. Género y sexualidad.
  7. Pastoral latinoamericana.
  8. Psicología y espiritualidad.
  9. Historia.

De la misma manera, se espera que cada vez se añadan más GTs conforme las y los miembros activas/os de la FTL se vayan organizando y reuniendo de acuerdo a sus intereses y áreas de especialidad.

A las personas interesadas en conocer más sobre esta modalidad, se les invita a visitar la sección Grupos Temáticos en la página web de la Fraternidad Teológica Latinoamericana.

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Introducción: La Fraternidad Teológica Latinoamericana está cerca de cumplir 45 años como movimiento latinoamericano que incluye miembros de sus pueblos originarios. Frente a la necesidad sentida de redefinir la identidad de la FTL y proyectar su cauce futuro, nos reunimos en San Rafael de Heredia, Costa Rica (22– 24 de septiembre de 2014), unos treinta y cuatro hombres y mujeres de distintas generaciones, representantes de todas las regiones. Reconocemos la obra del Señor Dios trino tanto en la fundación de la FTL como en su trayectoria, y proclamamos nuestra dependencia del Espíritu Santo al elaborar una visión para nuestro porvenir. Con corazones obedientes y siempre agradecidos al Dios Creador y Sustentador de la vida, declaramos que somos parte de un movimiento evangélico para colaborar con el Espíritu Santo en la realización de la misión que tenemos como discípulos de Jesucristo (Lc 4.17-21; Mt 28.18-20; Jn 20.21).

-Identidad: reconocemos que nuestra identidad como FTL es un legado activo en proceso de desarrollo constante. La identidad también se vivencia en la calidez de las amistades que nos unen como fraternidad. Somos evangélicas y evangélicos, comprometidos con el evangelio de Jesucristo, una familia acogedora, que involucra y valora el aporte de toda índole de persona: de todas las edades, de cualquier género, de cualquier trasfondo y acercamiento teológico.

-Bases bíblicas: como seguidores y seguidoras de Jesús, confesamos que en las Escrituras conocemos la Palabra de Dios. Por ende, nos comprometemos nuevamente a que una mirada bíblica exegética teológica forme la base de nuestras consultas, reuniones y producción literaria.

-Diálogo intergeneracional: damos gracias a Dios por la generación fundadora de la FTL que respondió bíblica y teológicamente a los retos de su tiempo. Inspiradas por su fiel ejemplo, las generaciones actuales nos comprometemos a hacer lecturas de los retos de nuestros contextos y a construir respuestas bíblicas y acciones transformadoras correspondientes. Confesamos que las distintas generaciones confluyentes en la FTL debemos valorarnos las unas a las otras, escucharnos y aceptar que, como lo enseñó Jesús, las y los discípulos sabios sacan de sus tesoros cosas viejas y cosas nuevas (Mt 13.52).

-Iglesia local: como FTL, reafirmamos nuestro compromiso con la iglesia local. Como integrantes de comunidades de fe específicas, contribuimos mediante la reflexión bíblica contextual y nuestra encarnación del evangelio en cada aspecto de la vida. Nuestra participación esperanzada y paciente incluye escuchar, crear conciencia, servir y aprender para fortalecer a la iglesia misma y a las redes e instituciones que fomentan su misión. Reafirmamos que la iglesia tiene o debe tener una voz profética en medio de la violencia y la violación a los derechos humanos, ya que esta es una dimensión de la misión que Jesús nos dejó.

-Indigenidad: las iglesias evangélicas del continente están fuertemente enraizadas en nuestras tierras en todos los ámbitos, tanto rurales como urbanos. Entre los pueblos originarios las iglesias están mostrando una gran vitalidad no solamente en crecimiento numérico sino en la forja de su propia teología. Como FTL tenemos una identidad mayoritariamente mestiza, ya sea de ascendencia o culturalmente, y confesamos la histórica falta de reconocimiento de las teologías evangélicas indígenas en nuestra trayectoria. A la luz de esto, nos proponemos seguir abriendo espacios de reflexión teológica para las voces que están dialogando e interactuando con Dios desde, entre y con espiritualidades indígenas.

-Espacio público: las iglesias son comunidades que construyen ciudadanía consciente e inconscientemente. Como FTL nos comprometemos a acompañar a las iglesias en la construcción de ciudadanos y ciudadanas que incidan en lo público con los valores del reino de Dios.

-Comunicación: para comunicar quiénes somos y qué hacemos como FTL, y mano a mano con nuestra participación en comunidades de fe específicas, reafirmamos nuestra decisión de auspiciar consultas, publicar materiales y reunirnos en grupos pequeños, sean núcleos locales o grupos temáticos. Reconocemos la importancia que ha tenido la producción literaria en la historia de la FTL y reafirmamos nuestro compromiso con investigar, escribir, y publicar reflexiones teologicas, bíblicas y contextuales, incluyendo expresiones artísticas.

agradecemos el diálogo, la fraternidad y la esperanza que compartimos en este reencuentro. Salimos con enlaces amistosos renovados y compromisos fortalecidos con nuestra misión como FTL y como discípulas y discípulos fieles a Jesucristo.

FTL – Afirmación de Heredia 2014

DSC00659El pasado martes 23 de septiembre, la Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL) y la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL), llevaron a cabo la Mesa Panel: “Formación Bíblico-Teológica y Virtualidad: Desafíos y Oportunidades”, en las instalaciones de la UBL, en San Pedro Montes de Oca, en San José, Costa Rica. (más…)

La FTL Continental en conjunto con la Universidad Bíblica Latinoamericana, en San José, Costa Rica, realizará una Mesa Panel con el tema: “Formación bíblico-teológica y virtualidad: Desafíos y Oportunidades”.

Este encuentro en el que participarán instituciones de educación bíblico-teológica de Costa Rica y las representadas en la Fraternidad Teológica Latinoamericana que estarán participando en su Consulta Continental, tiene el propósito de generar un espacio para la confraternidad y el compartir de experiencias educativas con esta nueva modalidad.

Las ponencias serán presentadas por:

Juan José Barreda Toscano, Coordinador de Publicaciones de FTL y Director de la escuela de exégesis bíblica “Bíblica Virtual”.

Elisabeth Cook, Decana de la Universidad Bíblica Latinoamericana.

Nicolás Panotto, Coordinador de Servicios Pedagógicos y Teológicos y Director de Grupo GEMRIP.

Fecha: Martes, 23 de septiembre
Hora: 6 a 9 p.m.
Lugar: Universidad Bíblica
Latinoamericana

PDF-Afiche de invitación

INVITACIÓN2

ftl-cConsulta 2014
Fraternidad Teológica Latinoamericana
San José, Costa Rica, 21-25 de septiembre

LA FRATERNIDAD TEOLÓGICA LATINOAMERICANA: SU IDENTIDAD Y MISIÓN HACIA EL SIGLO XXI

El desarrollo que han vivido las Iglesias evangélicas en las últimas décadas, así como la pluralización que ha experimentado el mundo protestante-evangélico, hace necesario el trabajo integrado de diversas disciplinas para conocer su dimensión histórica, su impacto sociológico y cómo ha modificado las culturas en medio de las cuales se multiplican y se arraigan nuestras Iglesias como nuevas y legítimas opciones de vida inspiradas en elevangelio. Todo esto en sociedades cada vez más plurales como las latinoamericanas e incluyendo a las comunidades latinas al Norte del continente. (más…)